“Media legua al sur de Liniers”

Corren las 4:30 de la mañana allá, al fondo del partido de Flores, en los pagos de La Matanza, media legua al sur de Liniers. El sonido de la barrera nos anuncia que se abre y nos da permiso de estacionar, mientras nos alejamos de Buenos Aires sin salir de ella.

       Mugidos, galopes, gritos y silbidos se mezclan con el cemento, asfalto, bocinazos y colectivos en una fusión de ruralidad y urbe tan surrealista como existente. Todavía siguen llegando camiones, y las tropas desfilan una tras otra como llamadas por cada consignataria a ocupar sus corrales. Consumo, manufactura y conserva, así se van ordenando uno a uno los lotes mientras compradores miran y especulan. Risas, abrazos, ofensas y gritos; todo es válido en la pasarela a la hora de procurar el mejor negocio. Y todo quedará en el olvido, porque mañana habrá más vacas y el sol saldrá para todos.

       De fondo suena la primera campana, preludio de la verdad: EL REMATE. Solo martillo, planilla y una BIC son suficientes para dirigir el concierto de ofertas. Concierto que por momentos se vuelve duelo, donde el único honor a defender es la buena compra. Ademanes y cabeceos son suficiente señal para saber si seguimos o nos retiramos del negocio. Al final entre resoplos y sonrisas conocemos la suerte de cada comprador.

       Lote por lote entra a la balanza, lo que le pondrá monto al cheque de cada productor. Hora de pasar la venta. Del otro lado del teléfono solo puede haber agradecimiento o decepción, y por qué no el regaño de algún burócrata de turno que no le cierran las encuestas si al productor le cierra el número. 

      Mientras tanto los mugidos, galopes y silbidos se siguen escuchando, ahora en dirección opuesta, siendo el sol nuestro único indicio de que el tiempo paso.

      De a poco el ruido va cediendo y el transito menguando, dando paso a las escobas y los baldes, que dejaran limpios los corrales para una rueda más.

     Y así pasaron los días desde 1889, sin hoy tener fecha cierta, pero con la certeza de que están contados. Muchos somos los que no seriamos sin esta centenaria historia, dejando una parte de nuestra alma cuando se cierren las puertas de ese predio ubicado allá, pasando el partido de Flores, en los pagos de La Matanza. Media legua al sur de Liniers.

                                                     Santiago Usandizaga

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