Queratoconjuntivitis Infecciosa Bovina: Prevención y control

Daniel G Ferraro, MV

Introducción
Durante la primavera-verano, comienzan a encañarse algunas especies vegetales componentes de
una pastura, hay más horas luz, el sol es mas intenso y hay mas polvo en el aire durante periodos
secos. Estos factores, más la falta o menor inmunidad en categorías menores (terneros al pie,
guacheras y recrias) son predisponentes para la presentación de Queratoconjuntivitis. Esta lesión
ocular en los bovinos de origen bacteriano (Moraxella bovis) puede o no estar asociada a otros
microorganismos.
La Queratoconjuntivitis Infecciosa Bovina es una enfermedad infecto contagiosa que presentan los
bovinos, en todas sus categorías. Los factores predisponentes de esta época del año con seca,
polvo, agropyros y avenas encañadas que pueden lesionar la córnea, y donde una vez ingresada la
bacteria produce las toxinas con ceguera parcial total y hasta pérdida del ojo. La intensidad de los
rayos solares, la presencia de mosca como vector de m.o. frente al lagrimeo como signo preliminar,
favorecen la diseminación de la enfermedad.
Impacto económico
Aunque la QIB no es mortal, constituye un gran problema económico, debidas al dolor, falta de
consumo y menores producciones con reducción la ganancia de peso y la producción láctea,
incrementa los costes asociados al tratamiento y al tiempo suplementario invertido con los animales
afectados, y puede devaluar el precio del animal o de la canal puesto que su aspecto puede verse
alterado.

Queratoconjuntivitis

Puede afectar por lesión traumática (pajonales) a cualquier categoría. El período de incubación es
de 2 a 3 días, después del cual aparece una zona opaca en la córnea. Produce reducción de le
visión, ceguera parcial o total. En todas las categorias el dolor, la falta de consumo, la miasis
resultante produce una reducción en la ganancia de peso, mantenimiento, menos servicios en toros,
menor producción de leche en VO, etc.

Etiología:
Moraxella bovis es la bacteria responsable de la QIB aislada con mayor frecuencia.
· También se han aislado de otros casos clínicos de QIB otros cocos gramnegativos
emparentados con Moraxella bovis: M. ovis (antiguamente conocida como Branhamella ovis)
y M. bovoculi.
· Otros microorganismos, como Mycoplasma spp., Acholeplasma, Chlamydia, herpesvirus
bovino I (IBR) y adenovirus bovino, son sospechosos de predisponer al animal a la infección
por Moraxella o de agravar la enfermedad.
o Mycoplasma bovis también puede provocar infecciones oculares similares a las que
se observan con Moraxella bovis.
Algunos factores físicos y otros agentes o elementos irritantes para los ojos, como las moscas, el
polvo, el viento, el sol y la paja, también predisponen a la QIB. Las moscas se consideran vectores
habituales de transmisión de microorganismos relacionados con la QIB entre el ganado bovino, por
eso es frecuente que se declaren brotes de la enfermedad durante la temporada de máximo
desarrollo de estos insectos.
Sintomas:
La QIB puede variar desde una irritación ocular leve a una inflamación necrotizante grave que
provoca una cicatriz permanente y una pérdida de visión. Por lo general la fiebre y el dolor intenso
reducen el apetito. Existen cepas no patógenas de Moraxella bovis: las cepas con una menor
producción de citotoxinas o con un número limitado de pilis tienen una menor capacidad para
provocar la enfermedad.
Diagnóstico:
Se puede establecer el diagnóstico a partir de la sintomatología clínica (características clínicas de la
inflamación y opacidad parcial de la córnea) y de la epidemiología, pero a menudo es necesario
realizar pruebas complementarias (bacteriología).

Otro ejemplo de queratoconjuntivitis

Terapia:
Los animales con QIB deben tratarse cuanto antes para limitar la transmisión de la enfermedad a
otros animales y minimizar la aparición de posibles lesiones oculares que puedan ser más graves e
incluso permanentes.
· Tanto Moraxella bovis como Moraxella ovis (antiguamente conocida como Branhamella ovis)
son sensibles a diversos antibióticos.
· Se puede administrar también un tratamiento local con pomadas.

Prevención:
Entre las medidas preventivas se incluye el control de las moscas mediante el uso repelentes de
insectos, segar los pastos, evitar en lo posible el polvo en el heno y en los comederos, crear zonas
de sombra e, indirectamente, inmunizar contra enfermedades víricas como la IBR y la diarrea vírica
bovina (BVD) y QIB.
La prevención recomendada es vacunar con 2 dosis a terneros al pie de la madre, reforzar en
establecimientos con alta prevalencia. Revacunación anual a todas las categorias. CDV Viral
Querato y CDV Querato ofrecen protección vacunal con antigenos de IBR, BVD/MD y HVB5 y
Moraxella bovis. El control con desmalezamiento, desmalezar y evitar pastoreos en lotes encañados
y control de moscas con pour on, aspersión, etc respetando los períodos de retiro
La prevención con vacunación con intervalos de 30 días, desde los terneros al pié de la madre y
recría; mejora las condiciones del huésped y disminuye las lesiones que produce la enfermedad, la
agresividad y disminuye los tiempos de recuperación. La terapia con antibióticos es necesaria
cuando se presentan los primeros síntomas como lagrimeo y edema.

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